A continuación, en esta página vamos a presentar los diferentes modelos de Educación Multicultural.

MODELOS DE EDUCACIÓN MULTICULTURAL


1. Educar para igualar: la asimilación cultural


Desde este primer modelo lo que se pretende es igualar las oportunidades educativas para los alumnos que tienen culturas diferentes. Este modelo se propuso tras el presente fracaso académico de los alumnos que formaban parte de los grupos minoritarios. Este enfoque subyace a partir de los siguientes supuestos:

  • Los niños de diferentes culturas, experimentarán desventajas de aprendizaje en escuelas sometidas por los valores dominantes.
  • Para poder solucionar esta situación, se debe aumentar la compatibilidad escuela/hogar.
  • Mediante los programas que se promueven desde este enfoque se aumentará el éxito académico de los alumnos.


En definitiva, se trata de diseñar sistemas de compensación educativa mediante los cuales el alumno con diferencias pueda lograr acceder con cierta rapidez a la competencia en la cultura dominante, siempre que la escuela le facilite el tránsito de una cultura a otra. En este primer enfoque se encuadrarían a los culturalmente diferentes.


2. El entendimiento cultural: el conocimiento de la diferencia


Desde este segundo modelo se apuesta por una educación necesaria acerca de las diferencias culturales y no de una educación de los que tienen diferentes culturas. Lo que se pretende es enseñar a todos a valorar las diferencias entre las culturas, por ello, se piensa que la escuela debería orientarse hacia el enriquecimiento cultural de todos los alumnos. La multiculturalidad sería un contenido curricular, todos los alumnos, ya sean minoría o de la cultura dominante, necesitan aprender acerca de las diferencias culturales, hacia las cuales las escuelas deberían mostrar una mayor sensibilidad, haciendo una modificación curricular, si fuese necesaria.
Desde la escuela es necesario preparar a los alumnos para vivir en una sociedad multiétnica y para ello, es necesario que se aborde desde el aula las diferencias y similitudes de los grupos, para que los alumnos comprendan esa pluralidad.


3. El pluralismo cultural: preservar y extender el pluralismo


Este tercer modelo surge de la no aceptación por parte de las minorías étnicas de las prácticas de aculturación y asimilación a las que se encuentran sometidas en el contacto con las culturas mayoritarias. Para estas minorías ni la asimilación cultural ni la fusión cultural son aceptables como objetivos sociales últimos. Habría que mantener la diversidad, y, por ello, la escuela debería preservar y extender el pluralismo cultural. Para que pueda crecer el pluralismo cultural han de reunirse cuatro condiciones:

  • Existencia de diversidad cultural dentro de la sociedad;

  • Interacción inter e intragrupos;

  • Los grupos que coexisten deben compartir aproximadamente las mismas oportunidades políticas, económicas y educativas, y

  • La sociedad debe valorar la diversidad cultural (Stickel, 1987).

Se trata, según algunos, de un antídoto contra el racismo que rechaza la asimilación y el separatismo y que expresa que el pluralismo cultural significa no juzgar el modo de vida de los otros usando los criterios de la cultura propia de uno.

Defiende que hay que afrontar la cuestión de la diversidad cultural en y desde la educación. Una primera acción ha de ser reflejar dicha diversidad en la composición del profesorado. El profesorado debe ser consciente de que no todos los grupos culturales conceden el mismo valor a los componentes curriculares, ni a las necesidades, deseos y aspiraciones de esos grupos.


4. La educación bicultural: la competencia en dos culturas


Para este cuarto modelo la educación multicultural debería producir sujetos competentes en dos culturas diferentes. Tal posición es consecuencia del rechazo por parte de los grupos minoritarios de la idea de la asimilación. Para estos grupos la cultura nativa debería mantenerse y preservarse y la cultura dominante debería adquirirse como una alternativa o segunda cultura. La educación bicultural debe conducir, en último término, a la completa participación de los jóvenes del grupo mayoritario o de los minoritarios en las oportunidades socioeconómicas que ofrece el Estado, y todo ello sin que los miembros de un grupo minoritario tengan que perder su identidad cultural o su lengua, dotándoles de un sentido de su identidad y preparándoles a la vez para que participen de lleno en la sociedad dominante.

De entre los aspectos importantes señalados en este enfoque, destacaríamos el de la lengua en el desarrollo de competencias culturales, pues se entiende como un elemento decisivo en la labor de «puente» entre dos culturas.

5. La educación como transformación: educación multicultural y reconstrucción social


En este quinto modelo se concibe la educación multicultural como un proceso encaminado a lograr un desarrollo de los niveles de conciencia de los estudiantes de minorías, de sus padres y de la comunidad en general acerca de sus condiciones socio-económicas, con objeto de capacitarles para la ejecución de acciones sociales basadas en una comprensión crítica de la realidad.

Según Sleeter y Grant (1988), tres tipos de teorías convergen en la base de este enfoque.

En primer lugar, teorías sociológicas, el comportamiento social está organizado a partir de una base grupal más que individual, y los grupos luchan por el control de los recursos de poder, riqueza y prestigio que existen en la sociedad. Cuanto más escasos son estos recursos, más intensa es esa lucha y más importante deviene la pertenencia al grupo. Para la solidificación, extensión y legitimación del control que ejercen, los grupos dominantes estructuran instituciones sociales que operan para mantener o incrementar dicho control, y es esta estructuración la que lleva al racismo, al sexismo y al clasismo institucionales. A primera vista parece imposible un cambio social, pero el desarrollo de la teoría de la resistencia pone de manifiesto que los grupos oprimidos no se acomodan pasivamente a la situación, sino que luchan y se oponen a ella, siendo muy variadas las formas de lucha y oposición.

En segundo lugar, teorías sobre el desarrollo cognitivo, en las que se defiende el carácter constructivista del aprendizaje (Piaget, Vygotsky), y la importancia de la experiencia propia del sujeto en esa construcción. No basta con decir a los niños que hay otros grupos y hablarles acerca de ellos, sino que los niños tendrán que interactuar con dichos grupos, pues será la experiencia directa la que contribuya a generar un conocimiento sobre estos grupos. El énfasis en el mundo del niño y en la acción social reflejados en estas teorías está en la base de la adopción de ellas por parte de los defensores de este enfoque de la educación multicultural.

En tercer lugar, teorías de la cultura, en las que ésta se contempla como una adaptación a circunstancias vitales determinadas en gran parte por la competición entre grupos por la posesión de recursos. Se rechaza el acento en los aspectos de ideación (conocimientos, valores, creencias) de la cultura y en la concepción estática presente en las teorías sobre su transmisión, enfatizándose, por el contrario, los aspectos materiales y los relativos a la estructura política de las sociedades, así como el carácter «improvisado» de la creación de la cultura a partir de la base del día a día, un proceso siempre en curso, similar al que sigue la construcción individual del conocimiento.


6. Educación antirracista


Desde este sexto modelo se plantea la eficacia de la combinación de la educación multicultural y la educación antirracista.
Lo que se compara son los aspectos ideológicos y axiológicos de uno y otro, y no sus fundamentaciones teórico-científicas. Una de las diferencias más importantes entre una educación no racista y una educación antirracista se encuentra en como se explica la conersión de la conversión de las diferencias en desigualdades.
La educación antirracista representa un cambio, puesto que, pasa de una preocupación por las diferencias culturales, a un énfasis en la forma en que tales diferencias se utilizan para albergar la desigualdad. Entre sus ideas principales está, que el racismo es la causa principal de los problemas educativos de los grupos étnicos minoritarios, y que la escuela puede y debe jugar un papel crucial en la eliminación del racismo personal e institucional.

7. Sobre los significados de cultura en la expresión de lo "multiculturalidad"


La idea de cultura que subyace en varios modelos obstaculiza la defensa de la igualdad entre los individuos que en teoría se persigue en todos ellos. A través de la escuela se puede igualar o compensar las diferencias culturales que los niños presentan en ésta. Con esa concepción de las culturas, se apoya la idea de que, además de diferentes, son desiguales. En la necesidad de reconocer y atender a las culturas minoritarias en la escuela, se afirma de modo no explícito -y a menudo quizá no intencionado- que todas las culturas no son válidas para el desenvolvimiento social, por lo que deben ser «sustituidas» por las culturas mayoritarias. Un aparente relativismo inicial de reconocimiento de la diversidad intercultural encierra al final un fuerte etnocentrismo encubierto.

Las culturas en contacto interactúan y generan nuevas culturas. Enseñar las diferencias entre las culturas se reduce a enseñar la historia de tales culturas. Si se conciben las culturas como vinculadas a y desde exclusivamente del entorno geográfico, parece posible mostrar con facilidad las diferencias entre culturas desde estas posiciones. Es difícil aceptar que las culturas se vinculan a los espacios geográficos más que a los grupos humanos (aceptar la influencia de los entornos ecológicos en la construcción de la cultura no es afirmar que la determinen por completo).

Es necesario insistir en el concepto de cultura como algo difuso, inacabado y en constante movimiento. Desde los conceptos de cultura que sustentan a ciertos modelos de educación multicultural, no cabe la posibilidad de dudar siquiera de que se pueda delimitar la cultura. Ante esta dificultad, la operación que algunos realizan consiste en identificar cultura con grupo étnico. Esta primera identificación va seguida de una segunda aún más compleja: identificar pluralidad de grupos étnicos con pluralidad cultural.